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Química actual y nanopartículas de oro alquimistas, con Joaquín Pérez Pariente

El Dr. Joaquín Pérez Pariente es Profesor de investigación en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC, institución de la cual ha sido director durante ocho años. Actualmente dirige el grupo de Tamices Moleculares y está especializado en zeolitas y su aplicación a procesos de refino del petróleo y síntesis de productos de alto valor añadido. Su actividad investigadora se ha centrado también en el estudio de la historia de la química y de la alquimia, y en esta entrevista ha compartido con Enzymm su pasión por tan distintas áreas del conocimiento y su visión sobre el estado actual de la investigación en España.

-¿Qué opinión tiene sobre la transferencia del conocimiento en España?

Joaquín Pérez Pariente, en su despacho del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica en el Campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid
Joaquín Pérez Pariente, en su despacho del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica en el Campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid.
Imagen: Jordi Mora Casanova

-Aquí, en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica, nos dedicamos a la química aplicada. Hacemos química básica pero con aplicaciones industriales. En ese sentido nuestro instituto tiene una clara vocación industrial, y una buena parte de los ingresos proviene de contratos con empresas, y de convocatorias a nivel autonómico, estatal e internacional.

Habría que reforzar esa relación con las empresas, todo es mejorable, pero podríamos decir que el nivel es aceptable, aunque falta mayor implicación por parte de los investigadores y de las empresas.

-¿Existe una diferencia entre la química básica y la aplicada?

-Se trata de una distinción meramente funcional. Estoy en total desacuerdo con ciertas personas (afortunadamente cada vez menos) que dicen que al hacer química básica no tienen por qué preocuparse por la química aplicada. Mi interés en la historia de la ciencia me ha llevado a cuestionar esas posiciones. Si observamos el transcurso histórico de la química, nos damos cuenta de que todos los grandes químicos se han preocupado por las aplicaciones de su disciplina. Creer lo contrario es una perspectiva minoritaria.

“Aún no está completamente extendida la aceptación de que la ciencia básica y la aplicada sean una única cosa”

-Minoritaria quizá entre los historiadores, pero ¿y entre los propios químicos?

-Son cada vez menos pero es cierto que aún no está completamente extendida la aceptación de que la ciencia básica y la aplicada sean una única cosa. No se puede rechazar el emplear parte de nuestros esfuerzos en contactar con las empresas que redunden en un bien comercial o en un bien social.

En las convocatorias del ministerio preguntan a los investigadores sobre el impacto socio-económico que pueda tener su trabajo. A algunos les parece un engorro tener que rellenar este tipo de información. Creo que es un error y, en parte, el país se encuentra en la situación actual por esa falta de sensibilidad en buscar las aplicaciones industriales. Por otra parte, falta un mayor interés real por el sector industrial en comprender la necesidad de invertir mucho más en investigación.

-¿Vale la pena el tiempo que han de invertir los investigadores en buscar esas colaboraciones?

“El país se encuentra en la situación actual por esa falta de sensibilidad en buscar las aplicaciones industriales”

-Por supuesto. Cuando uno decide colaborar con empresas, dedica un esfuerzo en algo que a lo mejor ni se publica, ni se patenta. Lo que sí puede sacar seguro el investigador es una pequeña financiación (no mucha) que podrá reinvertir en su laboratorio, financiando a algunos doctores por ejemplo, que es algo que siempre hace falta.

Por otro lado, durante la carrera investigadora debería hacerse mas hincapié en la formación del investigador en las relaciones con empresas. De todas maneras, esto está cambiando cada vez más, ya que tenemos que estar continuamente compitiendo con procesos de promoción.

-Sin embargo hay empresas con poco interés en mejorar sus propios métodos o en hacerlos mas eficientes.

-Pero es algo que está cambiando a mejor. Aunque las empresas hagan una inversión económica importante en un grupo de investigación, por ejemplo, puede pasar que los resultados obtenidos no sean de aplicación inmediata. Esto ocurre a menudo en todos los países, debe comprenderse que funciona así. De todas maneras, en España cada vez hay mas interés por parte de empresas grandes, medianas e incluso pequeñas, en acercarse a los grupos de investigación.

-¿En qué campos observa esto?

“En España cada vez hay mas interés por parte de empresas grandes, medianas e incluso pequeñas, en acercarse a los grupos de investigación”

-Por lo que yo conozco, esto es más habitual en empresas del sector biotecnológico, porque se constituyen con una base tecnológica muy fuerte. Hay empresas relativamente nuevas que hacen un gran esfuerzo de inversión tecnológica desde sus orígenes y han encontrado su lugar en el mercado porque han conseguido una innovación real. Estas empresas comprenden muy bien que para mantenerse y para crecer es indispensable la inversión tecnológica.

-¿Y cómo lo percibe en su campo de especialidad?

-Nosotros trabajamos mucho con las zeolitas, unos silicato de aluminio lejanamente emparentados con las arcillas. Son de gran importancia para las refinerías petrolíferas, ya que actúan como catalizadores y generan un mayor rendimiento en la obtención de productos como gasoil, gasolina, fueloil, así como en la obtención de productos de alto valor añadido, como aditivos alimentarios, productos farmacéuticos… En nuestro grupo no solo desarrollamos este tipo de catalizadores y estudiamos sus propiedades físico-químicas, sino también sus aplicaciones en distintos tipos de procesos industriales. En algunos casos se trata de líneas de investigación financiadas con fondos públicos, pero también tenemos conexiones con el sector industrial. No se puede hacer ciencia básica si no te preocupas también por la ciencia aplicada.

Un país como España, con grandes carencias en la aplicación de la ciencia, no se puede permitir el lujo de financiar a grupos de investigación para que hagan solo ciencia básica. Además, las empresas te plantean retos en los que quizá nunca habías pensado porque ellas tratan con el mundo real. Colaborar con empresas es muy interesante porque se aprende mucho.

“¿Qué investigador no echa horas después de cenar en su casa y en los fines de semana?”


-Pero estas colaboraciones quitan tiempo docente que muchos investigadores deben hacer por contrato.

-Bueno, es que eso es así. ¿Qué investigador no echa horas después de cenar en su casa y en los fines de semana? Digamos que forma parte de la profesión.

-¿Esto ocurre solo en España? ¿Están nuestros investigadores sobreexplotados en comparación con otros países?

-Es algo muy habitual también fuera de España. Cuando hablo con colegas de universidades extranjeras, raro es aquel que te dice que no echa horas por la noche, fuera de su horario habitual. Pero esto son opciones personales, no estamos obligados. Podríamos simplemente limitarnos a publicar artículos, dentro del número que se nos exige. En los procesos de promoción, por ejemplo, nos piden tener una media de tantas publicaciones y, a ser posible, que la mayor parte de ellas sea en revistas de índice de impacto elevado, que esto también está normalizado. Vivimos en una ciencia sometida al número y al control numérico.

“Vivimos en una ciencia sometida al número y al control numérico”

Se ha acabado asignando un número a la calidad científica de un investigador, como ocurre con el famoso índice h, que es una medida de la calidad del investigador por número de citaciones: cuántos artículos han sido citados el número de veces que indica el número h de un investigador.

-Hay algunos críticos con este sistema, ya que en ciertas disciplinas se suelen citar artículos clásicos de hace 50 años, por ejemplo, cosa que sería impensable en otros campos académicos.

-Exacto. De hecho, esa es la diferencia que existe entre el área humanística y el área científica. No se puede reducir todo al número de citas o al número de publicaciones. Hoy en día, la actividad científica la desarrollan grupos de investigación con muchos participantes, como en las publicaciones de los físicos y de los astrofísicos, en las que pueden aparecer hasta 20 ó 30 firmantes. Podríamos preguntarnos cuál es la participación real de cada uno de ellos en ese proyecto.

“No podemos evaluar la calidad de un científico a peso, por número de artículos o número de páginas de un libro”

En el sistema de I+D español, tan escaso en profesionales, hay que incorporar a la gente más capaz posible. Habría que entrevistarse con los doctores mas jóvenes hasta indagar realmente sus intereses, qué han aportado en su carrera científica, para identificar a los investigadores que son más capaces de pensar por sí mismos, que es algo que yo valoro especialmente.

“La ciencia se puede cuantificar pero los científicos no somos cuantificables”

Los números indican cosas, pero no lo indican todo. La ciencia se puede y se debe cuantificar pero los científicos no somos cuantificables. No podemos evaluar la calidad de un científico a peso, por número de artículos o número de páginas de un libro.

-Se nota esa vena más humanística que tiene.

-Quizá falte un poco más de mentalidad humanística entre los compañeros de ciencia.

“Habría que entrevistarse con los doctores mas jóvenes para identificar a los que son más capaces de pensar por sí mismos”

-¿Cuánto tiempo lleva interesado por la historia de la química?

-Hace unos once años tomé la decisión de organizar un curso para la Universidad Autónoma de Madrid de historia de la química hasta el siglo XVIII, el cual ha tenido bastante éxito; llevo dándolo desde 2004 y está reconocido con 3 créditos ECTS.

Trabajando para este curso, me di cuenta de que en la Biblioteca Nacional o en las bibliotecas del CSIC había cientos de obras de historia de la química que generalmente estaban mal identificadas. Algunas de estas obras estaban clasificadas como “magia”, “medicina”, “alimentación”… De manera que recopilé en una única página web esos libros que estaban dispersos. Empezamos con un proyecto financiado por el Ministerio durante 4 ó 5 años y actualmente ofrecemos información muy completa, en inglés y en castellano (http://catalogochymico.icp.csic.es).

“En el proyecto del ‘oro potable’ de los alquimistas hemos reproducido sus experimentos usando las mismas técnicas que aparecen descritas en los textos originales”

-¿Y qué nos puede explicar sobre sus intentos por reproducir experimentos alquimistas?

-Me interesé por unas recetas alquimistas de los siglos XVII y XVIII que están bastante bien descritas. Las descripciones que los autores hacían de esos procedimientos, muestran un claro indicio de que habían obtenido nanopartículas de oro. Me interesaba estudiar si podrían existir diferencias en el tamaño y forma de las nanopartículas obtenidas con los medios antiguos y mediante procedimientos modernos. Así empezó el proyecto del “oro potable” de los alquimistas, en el que hemos reproducido aquellos experimentos usando las mismas técnicas que aparecen descritas en los textos originales, y hemos comprobado que apenas hay diferencia de forma y tamaño con las nanopartículas obtenidas por medios actuales.

-A parte del interés histórico ¿tiene algún interés para la química actual?

-Desde hace décadas se sabe que el oro en nanopartículas es muy activo para una serie de procesos catalíticos y existen, hoy en día, fármacos con base de nanopartículas de oro. Además, en esas recetas alquimistas se usaban aceites esenciales de diferentes plantas, algo muy eco-friendly y que está muy de moda hoy en día. Creo que es muy interesante acercarse al mundo de la experimentación antigua desde la perspectiva actual.

Por otro lado, replicar esos experimentos nos puede indicar si esas recetas alquimistas habían sido efectivamente realizadas, o bien si simplemente habían sido copiadas, si estudiamos la manera que tenían de describir el procedimiento y los resultados en las diferentes etapas.

“Cuando incluyo en mi CV las publicaciones de historia de la ciencia, me baja mi nivel de citas. Si quito esas publicaciones estaría negando una parte de mi actividad investigadora, y yo estoy muy orgulloso de ella”

-Es interesante esta colaboración entre la química experimental y la historia de la ciencia.

-Aunque no soy un profesional de historia de la química, le dedico una parte importante de mi tiempo a estos estudios con el mismo rigor científico que le dedico a mi investigación experimental, e intento publicar en revistas especializadas en historia de la ciencia. Creo que aquellos químicos con interés por la historia podemos aportar la parte de experimentación a estos estudios históricos.

Sin embargo, cuando alguien como yo incluye en su currículum las publicaciones indexadas en revistas de historia de la ciencia, como las citas en esta disciplina son menores, me acaba bajando mi nivel de citas. Aumento mi número de publicaciones pero con menos citas. El sistema no está preparado. Para evitarlo habría que quitar esas publicaciones a propósito, pero entonces estás negando una parte de tu actividad investigadora, y yo estoy muy orgulloso de ella.

Entrevista: Jordi Mora Casanova
jordi.mora@enzymm.com
Enzymm
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