Trabajar como investigador en un centro público o en la industria puede ser bastante diferente. Conocer estos matices puede ser muy útil a la hora de escoger un camino profesional o para adaptarse al entorno empresarial de una manera más rápida. En este artículo analizamos las principales diferencias entre ambos sectores con el ánimo de ayudar a esos investigadores que se plantean elegir uno u otro camino en sus carreras.
En estos tiempos convulsos, económicamente hablando, tratar temas como la investigación básica puede ser interpretado por algunos como una frivolidad o un aspecto de importancia menor. Muchos creemos que esto no así, sino que habría que continuar invirtiendo en investigación, independientemente de quién esté gobernando, de las circunstancias económicas que se estén sufriendo y de las influencias externas.
Ahora bien, la mayor parte de los investigadores se han formado en la universidad y/o en organismos públicos de investigación (OPIS). No obstante, en este tipo de organizaciones, los empleos son escasos y complicados de encontrar, una vez llegado el momento de incorporarse al mercado laboral. Este es, quizás, un tema que merecería un post propio (debido fundamentalmente a la juventud de la estructura investigadora en el país, la brutal endogamia, etc.). Así pues, la salida de la industria privada constituye la opción preferente para la mayoría de investigadores. Veamos cuáles considero que son las principales diferencias entre la aproximación a la investigación en ambos tipos de centros.
- Especialización: lo más habitual en los centros públicos, quizá más en las universidades, es que un investigador, además de llevar a cabo las tareas que le corresponden, necesite realizar otras actividades auxiliares, de apoyo. Ejemplos habituales de estas actividades son: puesta a punto, mantenimiento y uso de equipos de laboratorio, lavado y limpieza de material, etc. En cambio, en los centros privados, el grado de especialización suele ser mayor, habiendo personal dedicado a esas tareas secundarias. Esta situación ayuda, y mucho, a que el investigador optimice su tiempo disponible.
- Enfoque: el objetivo principal de la investigación realizada en universidades u OPIs es la de desarrollar innovación científica con resultados publicables. También podría argumentarse que el objetivo principal es la formación de los estudiantes, aunque realmente, en la práctica, en mi opinión esto es más un medio que un fin. No obstante, en una empresa privada, el foco no está puesto en crear nueva ciencia sino en resolver problemas concretos, ya existentes, o que se prevén que lo serán en un futuro cercano.
- Creatividad: muy relacionado con el punto anterior. En la investigación pública no suele haber cortapisas a que el investigador desarrolle su creatividad y profundice en un campo concreto que él desee. La situación puede ser muy diferente en la industria. Debido a que el enfoque está puesto en la resolución de problemas, los caminos están más marcados y es necesaria una buena razón para salirse.
- Publicaciones: es errónea la asunción de que, una vez ingresas en una empresa privada, te puedes olvidar de publicar. Simplemente, esto pasa a un segundo plano. También considero un error creer que, como no se publica en un determinado campo, no se está realizando investigación básica, de calidad, en la empresa. Realmente, en muchas ocasiones la ciencia que se desarrolla es de alta calidad; sin embargo, debido a la confidencialidad de los temas tratados, no puede hacerse pública. Por otra parte, debido a que publicar pasa a ser secundario, como he comentado antes y no forma parte de un fin en sí mismo, muchas veces ponerse a recopilar todos los datos en un formato inteligible y hacer unos pocos experimentos adicionales, para dar mayor robustez a un método, constituye un esfuerzo extra que más de un investigador no está dispuesto a ofrecer, bien sea por falta de tiempo o motivación. Desde mi punto de vista, esto es un error.
- Seguridad: Cada vez más, es triste decirlo, se está recortando el dinero público dedicado a financiar la investigación básica en este país. Esto, al final, redunda en que los laboratorios públicos adolecen de falta de los medios necesarios para llevar a cabo su labor. En muchos casos, son instituciones con muchos años a sus espaldas, que necesitan una renovación. En algunas ocasiones, las medidas de seguridad no son todo lo rigurosas que debieran (por ejemplo, vitrinas de extracción no eficientes, almacenes de reactivos sin la adecuada ventilación, etc). Sin embargo, en la industria, la situación que nos podemos encontrar puede variar bastante, pero en la mayoría de las veces, debido en parte a la juventud de la investigación industrial y a las normas legales de seguridad e higiene en el trabajo, las instalaciones suelen estar más actualizadas, ofreciendo cotas de seguridad más elevadas.
- Estabilidad laboral: los empleos en centros públicos han gozado tradicionalmente de una estabilidad que la industria, con los vaivenes del mercado, no puede garantizar. En la actualidad, debido a los recortes sucesivos por los últimos gobiernos en la financiación pública de la investigación, es complicado conseguir la contratación indefinida. Finalmente, en muchas ocasiones, la incertidumbre se presenta en forma de renovaciones consecutivas, de becas o contratos temporales, que parece que no acaban de desembocar en un puesto estable.
- Libertad de horario: la agenda de un investigador en la industria, normalmente, está bien estructurada en función de una serie de reuniones semanales, quincenales o mensuales con su grupo de trabajo, equipo de proyecto o supervisor. Por otra parte, en los centros públicos, los horarios no están tan marcados, excepto quizás las horas de docencia (si las hubiere) y es el propio investigador el que se marca sus tiempos durante la jornada de trabajo.
En definitiva, existen una serie de aspectos prácticos que creo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir un camino profesional. Investigar dentro de una organización pública puede tener una serie de ventajas muy interesantes, pero también algunos inconvenientes si se compara con la investigación en el ámbito privado. ¿O no? ¿Qué opináis?